LA HISTORIA VIVA DE LA ESCUELA N° 9 / 1922-2021 -ENTREVISTA CON MARTA LABORANTI


1972, UN AÑO REPLETO DE SORPRESAS Marta es de esas personas con las que se puede hablar de todo. Tiene la formación de la vieja escuela, impone respeto y al mismo tiempo demuestra su amabilidad. Su carrera profesional es extensa y como era de esperar, tuvo su paso por la 9. En 1972 Marta se anotó en el listado de docentes en busca de una designación. Sin dudas que es una profesión que requiere suma responsabilidad, compromiso y exigencia y así lo entendió cuando finalmente le informaron que estaría a cargo de la Escuela N° 9. “Yo estaba chocha porque me quedaba cerca de casa. Incluso ese año la Laguna Sanquilcó estaba sin agua, entonces más cerca todavía”, relata mientras apoya sus manos en un cuaderno tapa dura repleto de anotaciones. El puesto comprendía el período de marzo a diciembre, un año particular, repleto de sorpresas que por entonces Marta no tenía en cuenta. “En marzo me hago cargo de la escuela y Zulema Funes era la inspectora. En ese momento tenía diez alumnos”, comenta y los nombra de memoria: “Juan Carlos y Tito Salvadori; María y Luciano Lizo; Oscar y Miguel Chávez; Mirta y Silvia Langone; Adriana Bonjour y Jorgito Duedra”. Las chicas de Langone iban caminando. Venían a los saltos con los guardapolvos blancos y Jorgito Duedra me esperaba en la tranquera. Yo los llevaba, tenía un 4l gris”, detalla. A los quince días de iniciado el ciclo académico fue citada al Consejo Escolar. “La señora Beba me dice: ´te tengo que dar una noticia que no te quisimos decir en la reunión de las designaciones porque te ibas a espantar, pero este año tenemos el cincuentenario de la Escuela N° 9´”. En ese preciso instante, Marta intenta recrear su reacción y por más de que sea una simulación, es evidente que le cayó como un balde de agua fría. “Desde ahí hasta el 19 de agosto que hicimos la fiesta no dormí más”, se sincera, al tiempo que describe la importancia que tenía tal suceso en la vida institucional de la escuela y en toda la comunidad. Los preparativos comenzaron tiempo antes. “La escuela estaba impecable, preciosa. La Comisión se encargó de pintarla y decorarla”, cuenta. Y continúa: “Cuando Rames Aude se enteró de toda la movida nos regaló las cortinas y el mantel para la mesa de la cocina. El Banco Provincia nos dio la bandera de ceremonia”. Para tomar real dimensión del evento, Marta recuerda que después de cenar volvían a la escuela a ensayar hasta las doce. “Había mucho entusiasmo, el pericón era un tradición y más con Carmelo Ciavirella”, afirma. Por entonces ya estaba todo listo, pero faltaba una nueva sorpresa: “La noche anterior empezó a llover, llovió, llovió y se llovió todo. Fuimos dos o tres veces hasta la escuela y finalmente se decidió mudar todo al Club Atlético”, comenta. Más allá de los imprevistos, la fiesta fue un éxito. Se bailó el pericón en el escenario de un salón repleto de gente. Los aplausos no se hicieron esperar y la jornada quedaría grabada en la memoria de los presentes. “A partir de esa noche empecé a dormir de nuevo”, confiesa aliviada.
Vivencias y el rol de la escuela rural Marta repasa aquellos años con mucha nostalgia: “Teníamos un único recreo, el de la leche. Se tomaba mate cocido, café con leche o Zucoa. Comíamos las famosas trinchas y tortas fritas. Los chicos jugaban a la pelota y a la payana. Yo me quedaba en la cocina o me iba a patear –se ríe-. Las medias duraban un rato”. “En la hora de Lengua, con los chicos hacíamos cartas a las editoriales y tenía una repercusión bárbara. En ese entonces nos llegaban muchísimos libros de todas clases y armamos una biblioteca enorme. También mandábamos cartas a radio Continental y un día nos enviaron un mapa de tele hermoso de la República Argentina”. “La diferencia de la escuela rural es que se ve otro trato, otro afecto. El vínculo es más fuerte”. Fuera del aula se acuerda de las carreras de caballo: “Las organizaba Jorge Bonavitta y eran famosa en aquella época”. Marta se muestra feliz y entusiasmada con el proyecto. Ese sentido de pertenencia es una constante en cada encuentro que llevamos adelante. Ella estuvo pocos meses pero se dedicó por completo. El compromiso y el nivel de exigencia es sin dudas su mejor legado, para los alumnos de la 9 y para todos los que tuvimos la suerte de tenerla.

PRODUCCIÓN: Martín Palma IDEA ORIGINAL: Viviana Bíscaro







































